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Cuando el sustrato deja de ser una superficie pasiva y se convierte en una interfaz de autenticación, seguridad y trazabilidad

Diseñador gráfico e industrial con maestría en Discapacidad e Inclusión Social de la Universidad Nacional de Colombia
Parte 2 de 5
Durante mucho tiempo, el valor de una pieza impresa estuvo asociado principalmente con aquello que podía verse: el diseño, el color, la calidad de reproducción y los acabados. Hoy, una parte creciente de su valor puede encontrarse precisamente en lo que el ojo humano no alcanza a percibir.
Más allá de la estética convencional, esta capa de inteligencia artificial incrustada permite integrar tintas conductivas (PE), marcadores moleculares (MIPs) y códigos invisibles al ojo humano, pero legibles por máquinas (MIC). Estas tecnologías transforman el sustrato en una interfaz de autenticación y seguridad difícil de falsificar.
La integración de estos sistemas ciberfísicos no solo eleva la seguridad del producto, sino que también permite a las empresas establecer redes de comunicación autónomas capaces de monitorear la cadena de valor en tiempo real (González & Corzo, 2020).[1]
La aplicación puede adoptar distintas formas: circuitos impresos, nanoestructuras, etiquetas funcionales, sensores integrados o códigos que se activan mediante un celular. Con estas soluciones, el impreso deja de ser un objeto pasivo y se convierte en un soporte inteligente.
Esta sinergia entre seres humanos y máquinas facilita la adopción de modelos de producción flexibles, capaces de adaptarse con mayor agilidad a la variabilidad de la demanda global (López, 2018).[2] De esta manera, la aplicación de datos puede transformar la eficiencia operativa en una ventaja competitiva sostenible (Reséndiz-Prado, Torres-Mansur & Placeres-Salinas, 2020).[3]
Se trata de incorporar PE, MIPs y MIC en circuitos impresos durante los procesos de prensa, así como de integrar nanoestructuras directamente sobre papel, cartón o empaques. Con ello, el impreso deja de ser un objeto pasivo y se convierte en un soporte inteligente, capaz de interactuar con el usuario, autenticar productos o activar información mediante un celular.
La literatura sobre electrónica impresa registra aplicaciones en empaques inteligentes y sistemas de autenticación. Para el mercado, esto significa que una caja o una etiqueta pueden comunicar más de lo que muestran: comprobar el origen de un producto, identificar una alteración, facilitar el acceso a información ampliada o aportar datos durante su recorrido logístico.
La verdadera disrupción radica en que ya no se vende solamente un empaque, sino también funcionalidad, trazabilidad y valor agregado. Para el sector gráfico, esto abre una gran oportunidad en industrias como la alimentaria, farmacéutica y de bebidas, así como en productos con alto riesgo de falsificación (Nolasco-Mamani et al., 2023).[4]
La impresión invisible nos obliga a ampliar la definición del oficio: imprimir ya no consiste solamente en reproducir una imagen. También puede significar incorporar información, seguridad e inteligencia en el propio soporte.[1] Más allá de la apariencia, la Industria 4.0 permite integrar tecnologías que convierten el sustrato en un soporte inteligente, capaz de registrar información, mejorar la seguridad y facilitar la autenticación del producto. En este escenario, la impresión deja de ser únicamente un medio visual y se transforma en una herramienta conectada, útil para aumentar la productividad y fortalecer la relación con el cliente.
[2] La fabricación aditiva, como parte de la Industria 4.0, impulsa modelos de producción más flexibles, capaces de adaptarse a demandas cambiantes y simplificar procesos en la cadena de suministro. Además, reduce desperdicios, costos de reproceso y tiempos de alistamiento, aunque no resulta ideal para la producción en masa.
[3] En un entorno de competencia global e Industria 4.0, las empresas deben reconfigurar sus procesos y reinventar las habilidades de sus equipos para seguir siendo competitivas. La investigación señala que, además de las capacidades digitales, son esenciales las habilidades transversales que fortalecen el desarrollo humano dentro de las organizaciones.
[4] La innovación digital está transformando las empresas mediante la integración de tecnologías como la nube y la inteligencia artificial en sus procesos. En este contexto, la clave no consiste únicamente en adoptar herramientas nuevas, sino en desarrollar estrategias que permitan adaptarse a un entorno cambiante, mejorar la seguridad, optimizar la gestión y generar mayor valor agregado.
Referencias
González, R., & Corzo, J. A. R. (2020). Perspectivas teóricas de las características del uso de la Industria 4.0.
López, J. N. D. (2018). Retos de la cadena de suministro con la inclusión de la tecnología de impresión 3D: fabricación aditiva.
Nolasco-Mamani, et al. (2023). Innovación y transformación digital en la empresa.
Reséndiz-Prado, A. N., Torres-Mansur, S. M., & Placeres-Salinas, S. I. (2020). ¿Cómo reinventarse para ser competitivos en la Industria 4.0?.
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